16 abril 2007

Invasiones
Tal día por la tarde de esos días dias que voy andando, sin saber exactamente por qué, me pasó algo extraño. O bueno...

Puede que sí sepa qué estaba haciendo esa tarde.

Era el día anterior. Yo estaba en el piso de un amigo, sentado en el sofá, viendo la tele, mientras comía patatas fritas de bolsa. Y en una de esas que vas a comerte una y pierdes el control sobre ellas y cae inexorable y dramáticamente al suelo. Y no exagero: sentí mi corazón latir, el ambiente se silenció y el tiempo parecía trascurrir más lento, mientras contemplaba impotente aquella pieza de la gula industrial precipitarse contra la inexpugnable barrera que es el suelo, frontera tras lo cual nada queda. Viendo que mis esfuerzos por corregir la fatídica trayectoria resultaban vanos, no tuve más remedio que agacharme a recogerla.

Al agacharme no pude encontrar la patata. Y con razón, porque el suelo estaba lleno de patatas, quizás alguien se olvidó de recoger algunas que otras que se habían caido otras veces. Le dije a mi amigo aquello era un peligro biológico que podía traer grandes plagas, así que fui a por una escoba y recogedor.

Bueno, no fue tan sencillo como pensaba en un principio. Los estratos inferiores habían arraigado y se fundían con el suelo. Además, esos colores tan oscuros no podían significar nada bueno. Podían ser de la bolsa de patatas con espinacas, pero la prueba del carbono-14 situaba su vida en algunos años más de antigüedad.

Como se estaba haciendo tarde, dejé por allí la escoba y me fuí a mi casa a dormir.

Por la mañana, mi amigo me llamó por teléfono. Algo había surgido del suelo y se estaba comiendo la escoba. Cuando llegué al piso mi amigo intentaba luchar contra aquello, lo que quiera que fuese. Al final el bicho ganó y se tragó la escoba. Pensé que más valía arreglar el asunto antes de que desarrollara patas y se comiera el sofá o algo peor.

A juzgar por el aspecto del bicho, debía estar más cerca de los insectos que de los rinocerontes, así que lo rocié con el anti cucarachas. Bueno, no se si fué buena idea o mala, pero el caso es que saltó de su sitio y empezó a moverse sin control aparente, revolviendo el lecho de patatas de forma surgían nuevos especímenes, a cada cual más fascinante. Debe ser que de todos los seres vivientes que allí habían nosotros pertenecíamos a la rama taxonómica más alejada, en promedio, porque empezaron a mirarnos raro y se abalanzaron contra nosotros. Les tiré la otra escoba y conseguí salir de la habitacion mientras la devoraban, cerrando la puerta tras mi paso por si salpicaba algo.

Ahora que recuerdo, creo que dejé a mi amigo dentro...

Habiendo agotado el mata-cucarachas y las escobas, tuve que salir a comprar algo para arreglar el problema.

Y bueno, por eso es por lo que estaba andando por la calle, pero ya me he vuelto a liar contando anécdotas sin importancia. A lo que íbamos...

Estaba aquella tarde andando por la calle, sin saber muy bien por qué. De pronto recordé por qué estaba por ahí dando vueltas, y le pregunté a una persona de un lugar donde comprar escobas y matacucarachas. La persona se dio la vuelta lentamente, vacilando, con las rodillas semiflexionadas, los brazos muertos y mirandome no se muy bien a dónde. Su falta de respeto hacia mí al responderme "grfgñaaa" me llamó casi tanto la atención como el extraño color de su piel, que le faltaran los labios y que tuviera un ligero boquete en la cabeza. Le dije que no me gustaba su actitud y me fui.

Buscando un establecimiento adecuado, empecé a notar cosas extrañas por la calle. Una persona en concreto me extrañó sobremanera. Después de consultar la esperanza de vida media de un ser humano sin cabeza en la wikipedia, empezé a pensar que a lo mejor nos estaban invadiendo los zombies.

¡Nos estaban invadiendo los zombies!

El terror reinaba por doquier. La gente huía despavorida de aquellos lentos, torpes e ineptos no-muertos. A ver si me explico.

Los no-muertos son como gente, pero que no esta muerta. Bueno, más bien sí que están muertos, pero luego ya no. Están desmuertos. Entonces se levantan, se les caen cosas del cuerpo, adquieren deficiencias psicomotrices, se vuelven grises-verdosos y empiezan a comer gente. Si dejan suficiente cantidad de una persona sin comer, lo que queda de ella se convierte a su vez en no-muerto.

En algún momento después de ahora contaré cómo nos libramos de la invasión de zombies, y de dónde salieron.


5 comentarios:

Blogger n0p profirió...

xDDDDDDDDDDDDDDDD me parto xDDDDDDDDDDDDDDD

La primera parte, es verdad, parece el antiguo piso de spanker, pero la definicion de no muerto me ha matado xD

25/4/07 09:52

 
Blogger Int_10h profirió...

Va tío, tú sí que eres lol. Ya era hora de que escribieras, que se te echaba de menos xDDD .

26/4/07 11:19

 
Blogger Shinobu profirió...

Pues ala, ya sabes, cuando se te caiga una patata la recoges, no esperes a que se desarrollen y creen una civilización, que luego pasa lo que pasa...


¡Te dejaste a tu amigo dentro! xDDDD

28/4/07 13:21

 
Anonymous Duende profirió...

Jajajajajaja, que bueno, voy a leer el siguiente. :P

7/5/07 22:10

 
Anonymous Anónimo profirió...

Que sepas que el espíritu de tu amigo me contó el otro día que estaba muy enfadado contigo por dejarlo dentro, no le gustó nada tu actitud, y al gato conservador tampoco, es muy poco conservador eso de matar no-muertos...pf...Que país!

1/11/07 14:25

 

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